El gobierno federal activó el Plan Michoacán por la Paz, una estrategia reforzada para enfrentar el aumento de violencia en la entidad tras recientes ataques y el asesinato del alcalde de Uruapan. El operativo contempla presencia militar ampliada, tecnología de reconocimiento y unidades especializadas para retomar territorios bajo presión del crimen organizado.
Fuerzas, equipo y grupos especiales desplegados
La Secretaría de la Defensa Nacional confirmó la participación de más de 10 mil elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la Marina. Al despliegue se suman cinco helicópteros, 18 drones, más de mil vehículos militares, torres de vigilancia, rifles antidron, equipos antibomba y vehículos desminadores para neutralizar artefactos explosivos improvisados.
Además, se incorporó una unidad de Fuerzas Especiales, conocida como los “Murciélagos”, integrada por alrededor de 180 elementos entrenados para operaciones nocturnas, infiltración, combate en terreno complicado y misiones de alta precisión. Esta unidad opera principalmente en la región de Tierra Caliente, donde se han registrado enfrentamientos y presencia activa de grupos criminales.
El Ejército y la Guardia Nacional contará con:
- 5 helicópteros.
- 3 vehículos desminadores.
- 18 drones.
- 41 rifles antidron.
- 5 células contra explosivos.
- 2 células de investigación.
- 1 aeronave S.A.N.T.
- 1,031 vehículos militares.
- 3 antidron semifijo.
- 5 torres de inspección.
- 4 escáners.
La Marina también participará con:
- 7 compañías IM.
- 2 secciones IM minas.
- 5 equipos BLONAE.
- 5 equipos FES.
- 6 células INTEL.
- 4 aeronaves de vigilancia.
- 5 aeronaves no tripuladas.
- 8 helicópteros.
- 6 buques y patrullas.
- 108 vehículos.
Enfoque operativo y objetivos inmediatos
El Plan Michoacán por la Paz prioriza retenes carreteros, vigilancia aérea continua, patrullajes en zonas rurales y despliegue de células de inteligencia para desarticular células delictivas. Las autoridades buscan disminuir homicidios, frenar desplazamientos de población y recuperar control territorial en municipios críticos como Tepalcatepec, Buenavista, Apatzingán y Tumbiscatío.
La estrategia se complementa con acciones sociales y programas de apoyo comunitario para reducir la influencia criminal en localidades vulnerables.